El 30 de Julio de 2008 fue un día maravilloso para los habitantes de Reykjavik. La temperatura del aire sobrepasó los 26 grados, en concreto llegó a los 26.2 grados, récord histórico en la capital de Islandia. Aunque no debería sorprender si el nombre de tu país es “Tierra de Hielo”.

Dentro de nuestra serie de artículos sobre destinos, hemos vuelto a elegir una isla. Pero una isla diferente. Reykjavik es la capital más septentrional del mundo, una urbe minúscula comparada con otras ciudades europeas y enorme si visitamos cualquier pueblo del país. Sin caer en estereotipos, 3 granjas, 4 casas, 1 iglesia y 1 cementerio es el núcleo habitual en la Islandia rural.

Vista panorámica de la ciudad

¿Cuál es el motivo para que un país tan pequeño y tan alejado de la civilización continental haya generado tanta creatividad? Personalmente creo que gente como Björk, Sigur RósBaltasar Kormákur o Halldór Laxness se refugiaron en su casa durante los oscuros y helados inviernos para crear compulsivamente, buscando la inspiración en el paisaje y clima islandés: Frío en la superficie, caliente en bajo la corteza.

El atractivo de Islandia reside en la belleza de su naturaleza. La geológica, que se encuentra como mínimo a una hora de coche de la ciudad y la humana, que ocurre a diario en los alrededores de la principal calle de la ciudad: Laugavegur. Cada noche parece que será la última de su vida o bien que la ley seca se impondrá al día siguiente. El Kaffibarinn es uno de los clásicos de la noche islandesa. Su estética exterior e interior no justifican su fama, pero ese es el encanto local.

El poco glamouroso y muy efectivo Kaffibarinn

Dentro de las actividades que se deben realizar durante el día están la visita al Spa geotermal del Blue Lagoon y las cascadas de Gullfoss.

Blue Lagoon

Gullfoss

“A wise man once said that next to losing its mother, there is nothing more healthy for a child than to lose its father.” – Halldór Laxness

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