Vi a Lauren Bacall por primera vez en “El sueño eterno”. Y pocos días después en “Tener y no tener”, con el mismo equipo responsable. Dos obras maestras que me cautivaron. Casi tanto como la actriz protagonista. Su belleza era incuestionable, pero no solo se trataba de eso. Poseía una voz grave y proyectaba una imagen irrepetible de mujer de armas tomar, de carácter. Su carrera se ha prolongado gracias a su talento. Recientemente ha trabajado con directores de culto como Lars von Trier (en dos ocasiones), por lo que podemos afirmar que aún no ha desaparecido del mundillo, aunque la recordaremos siempre por ser una de las grandes sex symbols de todos los tiempos. Marcó una época, la de los años 40 y 50 como diva de la gran pantalla. Y quizás sea una de las responsables de mi fascinación por el cine clásico, ya que siendo sincero, se trata de una debilidad personal. Junto a otras espectaculares mujeres como la británica Vivien Leigh, o Ava Gadner y la eterna Katherine Hepburn marcaron una época inigualable en Hollywood.

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Por cierto, un inciso; escribo estas líneas a 5 de agosto, día en el que se cumplen 51 años del fallecimiento de la posiblemente mujer más deseada de la historia del séptimo arte: Marilyn Monroe, coetánea de las anteriormente mencionadas. Una mujer que tras 5 décadas sigue vendiendo su imagen, ese eterno icono publicitario (y si no que se lo pregunten a Chanel).

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Pero reseteemos y vayamos cronológicamente.

Años 20. La época de los ojos grandes y pelo recogido. En tiempos del cine mudo, la expresividad era el principal baluarte para apoderarse de la pantalla. Los rasgos potentes se cotizarían al alza y sería Mae West el gran icono sexual de la época. A ella se le atribuyen frases como “Cuando soy buena, soy buena; cuando soy mala, soy mucho mejor” o “¿Tienes una pistola en el bolsillo o es que te alegras de verme?”, las cuales potencian si cabe su reputación. Una mención especial merece Clara Bow. ¿Razón? Pensad en Betty Boop. Sí, ella fue la inspiración del personaje.

Años 30. Tiempos de cambio. La década que sirve de puente. Transición hacia la época dorada. Llegaba el sonido a las pantallas. Lucirían palmito chicas como Joan Crawford o Bette Davis. Y llegarían las Greta Garbo y Marlene Dietrich. Un dato sorprendente y curioso: Greta se retiraría con solo 36 años, por lo que siempre se la recordará joven.

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Años 40/50. Alcanzamos el cénit. Hemos mencionado a algunas de las protagonistas del momento al comienzo del artículo, y mencionando a varias de las más grandes. Que no serían las únicas. ¿Cómo no iba a aparecer en la lista la eterna Hilda, Rita Hayworth, una neoyorquina de ascendencia hispana e irlandesa, gran símbolo sexual de masas? Una diosa que quizás solo sería superada por el mito: Marilyn Monroe. Nos referimos a una mujer que ha hecho correr ríos de tinta, portadas innumerables, documentales, historias infinitas… Debutaría en 1946, pero con “Los caballeros las prefieren rubias”, de 1953 se vería catapultada al éxito. Aparecería en el número original de la revista Playboy, con todo lo que ello significa. La mujer sexual por excelencia. Como contrapunto, llegaba el exotismo europeo de la mano de las italianas Claudia Cardinale y la hermosísima Sophia Loren, o las Ingrid Bergman y Zsa Zsa Gabor (sueca y húngara, respectivamente).

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Años 60. Llega el color, y con él, vuelven las bellezas de ojos grandes. Su principal exponente, Elizabeth Taylor, a la que recordamos en “Cleopatra”, entre otras. La heredera de Marilyn sería europea, aunque no italiana: la francesa Briggite Bardot, señalada por muchos para tal fin, pese a que no terminó de cuajar en la meca del cine. Eso sí, su físico no pasó inadvertido. Cabe destacar a un hombre entre tantas mujeres. Y no uno cualquiera. No se trata de ningún joven de ojos claros y cuerpo atlético. No es rubio con sonrisa brillante. No. Es Alfred Hitchcock. Las Tippi Hedren, Janet Leigh o Grace Kelly triunfarían en los films del genio británico.

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Los años 70 serían un momento de pausa. Ninguna fémina sobresaldría espectacularmente. Raquel Welch, Catherine Deneuve o Ali McGraw asomarían la cabeza en un mundo en el que surgía alguna modelo que hacía escala en la televisión antes de dar el salto. Es el caso de, por ejemplo, Farrah Fawcett (ángel de Charlie sempiterna).

Años 80. Obligado empezar por Bo Derek, que sería la mujer perfecta también en el cine. Su sensualidad está fuera de toda duda. Jacqueline Bisset encarnaría el prototipo ideal de la era y se destaparían talentos como Kim Basinger. El cine comenzaba a desinhibirse y sería de agradecer por el espectador.

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En los años 90 algunas top models asomarían en la industria con poco éxito. Cindy Crawford o Claudia Schiffer sumarían ceros a sus cuentas corrientes por aceptar papeles vacíos. Sharon Stone se subiría al trono con “Instinto Básico” y Demi Moore abandonaría papeles serios para lucir sus encantos. Por otra parte, asistiríamos a un tipo referente diferente de belleza; Julia Roberts, una mujer que relativamente normal, encandilaría a todos encarnando a la princesa perfecta en numerosas producciones. Aunque luego descubriríamos que además, iba sobrada de talento, del cual seguimos disfrutando a día de hoy.

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Siglo XXI. Hablar de atractivo, cine y actualidad ahora mismo nos remite indudablemente a la enorme Angelina Jolie. Su exotismo la ha convertido en un ídolo de masas, lo cual la hija de John Voight ha aprovechado para fines benéficos no conocidos por todos. Una mujer de armas tomar, que impone y excita por igual. Con la que quieres tanto amor como guerra. A la que desearías dominar, pero quisieras que te dominase. Un peldaño por debajo, Scarlett Johansson, Natalie Portman, Charlize Theron, Cameron Díaz, Jessica Alba o Megan Fox. Personalmente, todo sea dicho, a mí me atrae poderosamente Jessica Biel. ¿Y cómo olvidar el ascenso de las mujeres latinas?, que ya se mostrarían anteriormente con Rosie Pérez  y sobre todo, la inolvidable Satánico Pandemonium (el baile de Salma Hayek con la serpiente en el cuello en “La Teta Enroscada” es una de las escenas más sexys que recuerda quien escribe este texto). Las Eva Mendes, Sofía Vergara o Penélope Cruz son reclamos habituales en la cartelera mundial. Y nosotros encantados.

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Bueno, seguro que no están todas las que son, pero como suele decirse, son todas las que están. Si a nuestros lectores se les ocurre alguna que hemos pasado por alto (que es muy probable), no duden en notificarlo. Y del mismo modo, les invitamos a todos a elaborar una lista con las chicas más atractivas de la historia del cine.

@JacoCorrea

PD: les diría que estuviesen atentos. Muy pronto, una joven promesa de nuestro cine, que seguramente en breve se unirá a la lista, será protagonista en nuestra revista.

Sobre El Autor

Jacobo

Experto en cine y TV

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