Se acerca una ola de calor y me gustaría meter más el dedito en la llaga.

Si eres de esos que, como yo, en estos momentos está delante de un ordenador trabajando (mesa de trabajo, andamio, cabina de avión, caja registradora, cambiando el aceite a un Land Rover…), sólo quería comentarte que fuera, en la naturaleza de este mundo tan chulo que tenemos y muchas veces no valoramos por el día a día de nuestro triste devenir, hay un paraíso.

Ya sé que lo sabes, pero a veces nos viene bien recordarlo con un puñetazo de hedonismo visual en toda la boca. Las imágenes que vienen a continuación representan, para mi, un verano para vivir y disfrutar. Un verano que cada uno de nosotros podría conseguir con un apellido de abolengo, con una primitiva de las gordas, con un salario gigante bien ganado o con un pelotazo empresarial como el del Chupachups.

Pero hasta entonces, habrá que trabajar duramente todo el año para disfrutar unos días de vacaciones e intentar que sean tan bonitos como estas fotos.

Un saludo desde Tenerife, tras el ordenador, porque aquí también se trabaja en una oficina y la playa no se ve desde la ventana (por lo menos hasta que gane en la lotería).

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