Ya de entrada quiero resaltar una gran diferencia: no es lo mismo estar entre las mejores empresas DEL mundo, que estar entre las mejores empresas PARA el mundo.

Muchos de vosotros habréis escuchado sobre sostenibilidad, productos ecológicos, responsabilidad social corporativa, etc., una especie de moda corporativa por ser “amigable con el medio ambiente” y “responsable socialmente”. Pero pocos saben que en la mayoría de los casos son discursos vacíos por parte de las empresas y marcas, quienes buscan crear una “imagen positiva” ante los consumidores y la comunidad en general con el único propósito de aumentar sus ventas.

Lo que sí sabemos todos, es que el sistema económico persigue el lucro a costa de la explotación de los empleados, de los recursos y del medio ambiente, sin considerar el impacto sobre en ellos. Lo único que realmente le importa a la gran mayoría de las empresas es facturar para que sus accionistas se llenen los bolsillos.

Y ojo, que no digo que hacer dinero sea malo, al contrario, es muy bueno, pero ganarlo mientras se hace el bien es mucho mejor.

 

 

¿Cuántas veces hemos visto las listas de las mejores empresas del mundo? Consideradas así por su tamaño, rentabilidad, poder y dominio. ¿Cuántas veces hemos visto empresas que sean reconocidas por su rentabilidad y por el impacto positivo en sus empleados, comunidad y grupos de interés? Ya tenéis la respuesta de cómo viene andando el mundo.

Pero la buena noticia es que las cosas están cambiando y podemos ser parte del cambio.

Movimiento B Corp

Existe actualmente un movimiento global para transformar la forma en que las empresas miden su éxito llamado B Corp, en español Empresa B. Un nuevo sector de la economía internacional compuesto por negocios rentables y altamente comprometidos con la sociedad y el medio ambiente. Las B Corp no solo compiten por ser las mejores del mundo, sino las mejores para el mundo.

Las B Corp van más allá del objetivo de generar ganancias económicas, es decir, además de la rentabilidad, persiguen innovar y maximizar su impacto positivo en los empleados, en las comunidades que sirven y en el medio ambiente. De esta manera, las empresas se convierten en una fuerza regeneradora para la sociedad y el planeta.

¿No es maravilloso? Ahora… ¿es real? ¿Hasta qué punto no es letra muerta o discurso vacio?

Parece que hasta ahora la cosa va muy en serio.

El movimiento B Corp representa una comunidad empresarial en rápido crecimiento; ya cuenta con 2.130 empresas certificadas en más de 50 países alrededor del mundo, y las B Corp en España no se han quedado atrás.

 

 

Qué y quién determina la calidad de B Corp

Ser una B Corp o Empresa B no lo determina el tamaño, facturación, sector o industria de la empresa, sino el cumplimiento de ciertos compromisos que demuestran una clara vocación de impacto social.

Este distintivo es otorgado a empresas que cumplen con estándares de sostenibilidad como: crear mejores puestos de trabajo, ofrecer mejores salarios, mejorar la calidad de vida de la comunidad donde operan, usar energías renovables y materiales no tóxicos, disminuir la generación de desechos, etc.

Las empresas que pertenecen a este nuevo modelo de negocio asumen en su filosofía y médula operativa la cualidad de “Benefit Corporation”, un estatuto legal que ampara un funcionamiento empresarial enfocado en resolver problemáticas sociales y ambientales, derogando la exclusividad de maximizar las utilidades para los accionistas como único fin de la empresa.

Para ser una B Corp, se debe estar certificada como tal, y este certificado lo otorga B Lab, una organización no gubernamental que se encarga de auditar y comprobar la veracidad de los resultados de las empresas aspirantes.

B Lab fue fundada en 2006 en los Estados Unidos por Jay Coen Gilbert, Bart Houlahan y Andrew Kassoy, quienes lanzaron este manifiesto al mundo:

“Imaginamos una economía global que utiliza los negocios como una fuerza para hacer el bien.

Esta economía está formada por un nuevo tipo de corporación -B Corporation- que tiene como propósito generar beneficios para todos los interesados, no solo para los accionistas.

(…)

Para hacerlo, es necesario que actuemos con el entendimiento de que cada uno de nosotros depende de otro y, por lo tanto, somos responsables el uno del otro y de las generaciones futuras”.

 

 

Puede pareceros algo romántico, imposible, soñador, utópico; pero la verdad es, que funcionar bajo esos preceptos es el deber ser de toda organización y de todo particular.

No sé si habéis caído en cuenta, pero las ONGs existen para paliar (porque no llegan a reparar) los daños que las empresas, gobiernos y particulares le hacen al mundo, y para ello mendigan dinero a las empresas, gobiernos y particulares.

¿No sería mucho mejor si las empresas tuvieran encriptado en su ADN generar ganancias con modelos de negocio que impacten positivamente su entorno (Benefit Corporation)? O por lo menos que no impacten negativamente (Empresa Socialmente Responsable).

¿Qué tal si nosotros, como consumidores, decidiéramos consumir solo productos y servicios generados por empresas social y ambientalmente responsables?

El mayor reto para este movimiento está en dar a conocer su propia existencia y sembrar su filosofía. En los particulares seguro encontrará más aliados que en las empresas; y eso no está mal, ya que el poder está en los consumidores, porque deciden a quien comprar los productos y servicios que necesitan o desean.

Estaríamos aportando a un mundo mejor cuando metemos en la cesta productos orgánicos y eco-amigables de comprobada veracidad; cuando compramos productos y servicios de empresas certificadas B Corp; cuando hablamos con otras personas y las motivamos a formar parte del cambio. Ahorrar energía y reciclar ya no es suficiente; es momento de ir más allá.

 

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