Paula Quintana es un rara avis. Una joven que desde siempre supo que había algo dentro de sí que la impulsaba a expresarse mediante el baile, la interpretación. Seguramente siendo bebé, anhelaba sostenerse sobre sus extremidades inferiores no para caminar, sino para dejarse llevar al compás de alguna melodía. A medida que se hacía mayor, sus deseos aumentaban, y, como casi todas las personas que consiguen grandes cosas, hizo caso a lo que su alma le pedía para sentirse en paz: bailar. La danza la ha acompañado desde siempre y seguirá con ella hasta el final. Eso se lleva en las venas. Soy del pensamiento de que todos tenemos un don que nos hace especiales, pero no todos tenemos la capacidad de descubrir qué es eso que te hace diferente. Algunos afortunados, o más bien valientes, lo descubren, lo persiguen. Por eso esta joven tinerfeña que ha llegado a actuar en grandes capitales del mundo tiene mi admiración. Por eso, y por la sensatez y naturalidad con la que habla, con la que nos habla. Entre tanto trabajo, cercana y sincera, nos abre de par en par su espíritu y mente, para que a través de RetroVanguardia, podamos conocer un poco más y mejor a esta talentosa intérprete.

RTvang: Paula, antes que nada, gracias por atender a RTVang

Paula Quintana: En absoluto, gracias a ustedes, ¡es un placer!

RT: Cuéntanos cómo elige alguien dedicarse a la danza. ¿Cuándo decides que es a esto a lo que quieres dedicarte?

PQ: -Suspira- En mi caso tengo que decir que yo no lo elegí, esto me eligió a mí. Desde que tengo conciencia he bailado y he hecho teatro y es algo que he mantenido siempre. No me lo puedo “poner y quitar” como un traje, viene con el “pack de Paula”

RT: Tengo entendido que ya con 3 años bailabas sevillanas, con coreografías propias…

PQ: -A Paula se le escapa una sonrisa- Pues sí, yo bailaba hasta con la música de los anuncios de la tele y lo que no sabía me lo inventaba.

RT: ¿Es cierto que te gustaba preparar obras de teatro y hacías partícipes de las mismas a tu familia? Me lo ha contado un pajarito…

PQ: Ay, pobres pajaritos… ¡La vergüenza que les hacía pasar! Si, utilizaba a mi hermana y primos para completar el elenco, y como soy la mayor me las arreglaba para implicarlos a todos… ¡¡Teníamos función semanal!!

RT: ¿Y qué pensaron ellos cuando les explicas que es lo que quieres hacer?

PQ: Bueno, en el fondo no fue ninguna sorpresa. Tengo que reconocer que estudié como la que más, e incluso me matriculé en ADE, pero a los tres meses me rendí ante la evidencia de que aquello iba a convertirme en una infeliz el resto de mi vida… Desde luego no fue una decisión fácil para nadie, pero una vez dado el paso comprobé que estaba donde tenía que estar; cualquier otra opción hubiera sido nadar contra corriente.

RT: Comienzas en la isla. Abubukaka, I+D Danza… Buenos recuerdos, imagino.

PQ: -En este momento se le ilumina la mirada- Sí, la siguiente maravillosa decisión fue matricularme en la Escuela de Actores, en lugar de en el conservatorio de danza, y eso me llevo a meterme de lleno y sin barreras en el mundo del teatro. Tuve la gran suerte de poder compaginar los estudios con el trabajo en compañías y, desde luego, es la mejor forma de aprender. Fue una etapa maravillosa… En cuanto al trabajo con Abubukaka, podría dar para otra entrevista. Viví sus comienzos de forma muy cercana, trabajé con ellos algunos años y, sin duda, ha sido uno de esos regalos de la vida -a medida que habla de ellos, a Paula se le empañan los ojos para concluir con un “les adoro” muy sincero y emotivo-.

RT: Te marchas a Madrid tras completar tus estudios de arte dramático y danza contemporánea para completar tu formación. Creo que estuviste con gente como Belén Fernández, Alfonso Losa, Marcos Flores o María Juncal. Debe ser algo fantástico.

PQ: Mucho. Madrid es otro mundo, otra energía. Aquí es donde me metí de lleno en el flamenco al lado de gente muy potente. Hay que trabajar muchísimo pero se disfruta.

RT: Actúas en el Häagen-Dazs Calderón de Madrid y llegas al Royal Albert Hall de Londres y al Grand Palais de Paris. ¿En ese momento empiezas a ser consciente de que estás haciendo cosas grandes?

PQ: -Nuestra entrevistada ríe y gesticula ligeramente, como queriendo dar a entender que eso de éxito quizás sea excesivo. Aunque a nosotros sí que nos parece grande, desde luego- No niego que verte en esos teatros impone e ilusiona, y más cuando tienes papeles solistas; es increíble ver las vueltas que da la vida y dónde puedes estar. Pero yo siempre he intentado dar el 100% de mí en cualquier actuación, no me condiciona el espacio ni por encima ni por debajo.

RT: Una palabra. Pieles…

PQ: De esto sí que no soy plenamente consciente. Ha sido algo que he montado sin ninguna pretensión; más bien como una necesidad de encontrarme y todo lo que me da son alegrías. Es mi primer montaje propio y en él me sirvo de lo que soy y lo que tengo, que no es más que una gran cantidad de emociones demasiados intensas -nos comenta que es muy difícil poder explicar algo así, y prosigue- Intento conectar directamente con las emociones mías y del público y que la gente se deje arrastrar por lo que siente y no piense en nada más por un rato. Eso intento.

RT: Cruzas el charco. Nueva York. Debe ser lo máximo, ¿no?

PQ: ¡Nueva York ha estado muy bien! La pieza gustó muchísimo y se creó un ambiente mágico en la sala. Esto demuestra que no importa el idioma ni las costumbres…

RT: ¿Tienes tiempo para conocer las ciudades en las que actúas?

PQ: Depende. Siempre que puedo adoro salir sola, perderme por las ciudades y dejarme sorprender por ellas. Pero para mí lo primero es la actuación y hasta que no ha terminado no me dedico al turismo.

RT: ¿Qué encontramos en tus actuaciones?

PQ: ¡Se me hace difícil hablar de esto! Puedo actuar, bailar… Pero siempre trato de dar el 100% y que el público se lleve lo mejor, que se creen momentos mágicos, aunque sean breves. Solo pretendo que la gente salga mejor que cuando entró… No es algo muy consciente o que se pueda o se deba concretar demasiado.

RT: Vamos a lo que la gente no conoce de la profesión. ¿Cuántas horas le puedes llegar a dedicar a ensayar, entrenar, estudiar…?

PQ: Por poder le puedo dedicar todo el día todos los días –nos explica esto entre risas- La parte física, técnica de la danza es como la de un deportista, por poner un ejemplo reconocible; tienes que tener la técnica y eso es ensayar y repetir muchísimo, no hay más misterio. También depende mucho de la época y del trabajo que tengas. Lo normal es pasar unas 3 o 4 horas ensayando cada día, ¡pero he podido estar 8 horas perfectamente! De todas formas, para mí es un placer.

RT: Sacrificas muchas cosas. ¿Qué te pierdes de las cosas que te gustaría hacer como joven que eres?

PQ: Es cierto que durante una época me dediqué totalmente a ensayar y estudiar y casi no tenía vida social, pero era lo que necesitaba en ese momento. En esta profesión renuncias a la estabilidad y la seguridad, nunca sabes dónde vas a estar a largo plazo, pero de resto no creo estar perdiéndome nada que me gustaría como consecuencia de esto.

RT: Pasamos a lo personal… ¿Qué le gusta hacer a Paula Quintana en su escaso tiempo libre?

PQ: Paso muchísimo tiempo sola en una sala de ensayo, así que adoro salir y estar con la gente. Disfruto con cualquier cosa y me apunto a todo. Eso sí, casera no soy.

RT: Con respecto al sexo opuesto… ¿Tienes algún modelo ideal? ¿Qué espera Paula de ellos?

PQ: Modelo ideal para nada; al contrario, ¡me gusta dejarme sorprender! Valoro muchísimo cómo es cada uno, lo auténtico de cada persona. Lo demás es cuestión de que haya química.

RT: ¿Qué deben hacer para conquistarte?

PQ: No sé… –Paula eleva la mirada y resopla pensativa- No es algo que razone demasiado, pero sí que tienen que tener iniciativa y luego que yo lo pase bien con ellos e, igual de importante, que ellos lo pasen bien conmigo.

RT: ¿Vas notando que la gente te conoce y se te acerca más?

PQ: -Se le escapa una carcajada- Bueno, las redes sociales van muy rápido pero de ahí a considerarme conocida hay un buen trecho.

RT: Volvemos a los inicios… ¿Qué dejas en tu tierra que echas de menos?

PQ: Adoro mi tierra, aparte de familia y amigos, que los quiero con locura. El mar, la luz, el aire… La energía que tiene esta Tierra es única y me la llevo a todos lados.

RT: Por último… ¿Qué será lo próximo?

PQ: Estoy en un par de obras de teatro y danza que me encantan y retomando el mundo audiovisual –nos comenta que la cámara le interesa mucho) con un par de proyectos interesantes… Hay idea de volver a hacer algo en la isla en breve… ¡Pero en este mundillo he aprendido que lo próximo nunca se sabe!

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Tu director de cine/video preferido Como con la música, me gustan géneros y lenguajes muy diferentes…

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