Cuando esa isla próspera y de contorno redondo se hundió a causa de una explosión volcánica hace 3.500 años, estoy seguro que sus habitantes no pensaron que algún día los restos de aquella isla se convertirían en un destino turístico a nivel mundial por ese mismo motivo. Santorini (Thira en griego) tiene un paisaje que corta el aliento. Yo diría que las primeras 4 ó 5 horas en la isla las pasé con la boca abierta.

Las características cúpulas azules de las iglesias

 Lo habitual es llegar por mar a la isla y desde el momento que te adentras en la gran caldera y divisas las diminutas casas blancas al borde del acantilado, comienza la emoción. Luego al desembarcar y subir por la carretera que serpentea hasta Thira, te das cuenta de las proporciones del derrumbe. El enorme barco en el que había llegado es ahora una pequeña maqueta flotando en aguas del Egeo. Una vez pones el pie en el suelo de la capital, instintivamente buscas el paseo que te permita ver esa imagen de postal, justamente la vista que justifica el viaje. A cualquier hora es espectacular, pero el atardecer es la mejor hora. Lo normal es desplazarse hasta otro pueblo, Oia, para disfrutar de la puesta de sol.

Turistas viendo los últimos rayos de sol en Oia

La realidad es que no podemos pasarnos todo el día observando la caldera, así que tendrás que buscar entretenimientos. Lo recomendable es disfrutar de la cocina griega, de sus yogures, de sus frappés e intentar ponerse moreno en alguna de las playas de la isla. No vamos a mentir, las playas de Santorini no son comparables a otras islas. La arena es de origen volcánico, negra o incluso roja.

Playa de Messa Pigadia

Como alternativa se puede hacer una excursión en barco a la isla Kameni, que se encuentra en mitad de la caldera y es la más joven de todas. El barco hará una parada en una zona de aguas termales. A la vuelta lo divertido es subir a Thira en burro. Lo práctico es utilizar el teleférico.

Todos queremos tener casa en Santorini

Como siempre, luego uno se acostumbra a todo y quieres escaparte a la siguiente isla.

“At the touch of love everyone becomes a poet.”

–  Platón

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