Saul Bass es el gran maestro de los carteles de cine. Hijo del Bronx de los años 20, creó piezas maestras para directores como Otto Preminger, Alfred Hitchcock o Martin Scorsese entre los 40 y los 60.

Sus obras llegan a nuestros días con la misma fuerza de formas y colores que cuando se crearon, para una sociedad completamente diferente a la actual. Su genio hace que grandes marcas comerciales le encarguen sus imágenes corporativas. Kleenex, AT& T, American Airlines, Minolta o la Warner son claros ejemplos icónicos de logotipos que perduran en el tiempo.

Cualquier diseñador (incluido yo), mataría por sólo un diez por ciento del talento de este monstruo de la ilustración. Os dejo con una pequeña muestra de caviar visual.

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