Bye bye a los clásicos. Atrás quedó el tradicional tatuaje maorí, las anclas y amores de madre. Esos malditos duendes y algún que otro piolín.

Desde el punto de vista del diseñador gráfico, las modas, lo que se lleva, lo último, es tan cambiante y efímero, que aplicar un diseño casi indestructible sobre tu piel no es tarea fácil. Sabes que lo que hoy es tendencia, mañana estará pasado de moda. Una elección basada en la personalidad y no en la trivialidad del momento, suele ser siempre mejor.

El diseño gráfico se une a las máquinas de inyectar tinta y el resultado es este.

 

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