Trimotoro es el proyecto más ambicioso de la armada de El Solitario. El espíritu de RetroVanguardia brilla en cada soldadura y en cada modificación. No es una moto retro y punto. Es una montaña de detalles rudos, metal perfectamente imperfecto y un corazón de fiera.

Construida sobre las bases de una 1985 Guzzi V65, llevó más de 800 horas de trabajo en el taller y la repetición de casi todas las piezas varias veces, para llegar a este aspecto. Una maravilla de máquina.

Vía: El Solitario

Fotografía: KT Fender

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