Disney siempre nos ha transportado a mundos mágicos y maravillosos. En nuestro corazón hay un espacio reservado para sus obras, para aquellas que nos hicieron soñar y cantar hasta no tener pulmones.

Y es que Disney es una de las compañías de animación más exitosas de todos los tiempos. Sus conceptos revolucionaron la forma de hacer dibujos animados, e incluso, cambiaron la manera en que debían enfocarse al público.

Todos recordamos clásicos como La Cenicienta, La Sirenita, Hércules y Blanca Nieves. Más allá de presentarnos a personales inolvidables, nos regalaron historias con un sentido más maduro de lo que pensábamos en aquel entonces.

Pero…

¿Era la intención original?

Podría decirse que sí. Debajo de aquellas historias se esconden muchos tópicos literarios que hoy en día continúan vigentes. Muchas de ellas, escritas por Hans Christian Andersen, fueron llevadas a la pantalla, suavizadas en algunos casos, pero sin perder el sentido artístico y estético.

Hoy hablaremos hablaremos del verdadero final de las películas de Disney. Advertimos que podrían venir spoilers y que quizá te arruinemos la infancia. Todo esto con el fin de informar y poner en contraste la genialidad de Disney.

La Sirenita

Originalmente esta es una obra del escritor Hans Christian Andersen, autor de otros cuentos clásicos como El Patito Feo, que seguro recordarás.

Aunque la película es excelente, llena de personajes memorables y con animación que todavía deja boquiabierto a más de uno, la crudeza está al mínimo.

En el cuento original la sirena no tenía nombre. Se enamora de un humano y hace un pacto con una bruja a cambio de piernas para ir a la superficie. El problema está al caminar: La sirena siente mil cuchillos debajo de sus pies y al hablar sangra. Para completar, el príncipe decide casarse con otra y esto entristece mucho más a la sirena.

El desenlace de esto es que no termina casándose con el príncipe, sino que se niega a matarlo por órdenes de sus hermanas y se sacrifica para convertirse en un espíritu bondadoso, a diferencia de otras sirenas que al morir se convertían en espuma del mar.

Trágico, ¿no?

Aladdín y la lámpara maravillosa

Este es una de las historias que encontrarás en el famoso libro Las Mil y Una Noches. Este tomo fue uno de los primeros contactos que occidente tuvo con la literatura oriental, por lo que algunas imágenes resultaron muy extrañas en su momento.

Para comenzar, los hechos se desarrollan en China, y sabemos que Aladdín es muy pobre. Al morir su padre, un extraño se hace pasar por su tío y lo invita a una aventura en busca de unos tesoros. Al llegar a la cueva, el tío le entrega un anillo en caso de que tenga problemas y lo manda buscar una lámpara en una misteriosa cueva.

Hasta aquí el calco de Disney. Ocurre lo que todos sabemos y el muchacho queda atrapado junto a la lámpara que consiguió. Él se recuerda del anillo e invoca a una especie de genio pequeño que lo saca de allí. Al llegar a casa, le enseña a su madre la lámpara que consiguió y al frotarla sale otro genio.

Aladdín sale de la pobreza y en medio de su riqueza, fuerza a princesa a cazarse con él. Mientras, su tío se entera de que sigue con vida y le hace una visita. Se hace con la lámpara y se transporta a Marruecos con esposa, riquezas y castillo.

Aladdín no puede creer lo que ocurre y decide utilizar al genio menor que lo lleva hasta allá. En dicho lugar, hace que su esposa le de una poción para dormir a su tío y mientras este sueña, le corta la cabeza antes de regresar todo a la normalidad.

La bella y la bestia

En esta ocasión Disney no cambió mucho, ya que el cuento original se parece a la película en la mayoría de las cosas. Las diferencias radican en los sirvientes Bestia, los cuales no eran cubiertos ni relojes, sino simios y loros.

Ahora la parte rara de todo esto.

Bestia regresa a ser humano y se casa con bella, pero su madre de este aparece de pronto con un hada. Esta le pide explicaciones y se niega a que su hijo se case con una cualquiera.

El hada que la acompañaba explica que Bella es hija del hermano de la reina con otra hada, y al ser un amorío prohibido, la deciden separar de su padre al cuidado de un inventor.

De esta manera, hay realeza en la sangre de Bella y la reina decide aceptar el matrimonio. Un matrimonio entre primos si no te has dado cuenta.

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