Cuando crees que se acaban las formas originales de hacer arte, llega gente como Vince Low y te demuestra que siempre se puede ir un paso más allá. No sé si os habrá pasado, pero muchas veces, visitando museos de arte moderno, se me ha quedado la cara de bobo pensando – ¿esto realmente qué coño es? Yo no soy un super entendido pero, museo megafashion, quieres hacerme creer que esto vale millones? esta cosa? este rayón? esta montaña de papeles en el suelo?

Yo estoy un poco harto de hacer visitas y ver colecciones que no me despiertan nada por dentro. Unas vueltas por internet y descubro talentos que llevan a otro nivel la expresión artística. Y sé que esto es muy subjetivo: lo que me puede gustar a mí, tú puedes odiarlo. Pero hay veces en que te plantas delante de una obra y por lo menos dices – ¡Vaya trabajo que hay detrás de esto, amigo mío! – Y para mí eso contribuye muchísimo a valorar una obra de arte. Podríamos debatir mil horas sobre qué parámetros valorar para catalogar algo como “obra de arte”, pero no creo que estéis dispuestos. ¿O si?

Mientras te lo piensas, voy a enseñarte la obra de este chico, que estudió en The One Academy y ahora trabaja como ilustrador en la agencia de publicidad Grey, en Kuala Lumpur, Malasia. Fantástico lo que hace a partir del garabato infantil.

 

 

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